Hace tiempo vengo pensando acerca del sentido de la vida. ¿Cuántas cosas nos pasaron a lo largo de todos nuestros años? Cuántas buenas, cuántas malas, cuántas inertes... cuánto tiempo malgastado aparentemente. Nada termina de cerrarnos hasta que pasa el tiempo; y al final mi papá tenía razón. Siempre me remarcó que a los problemas, a la vida, a las situaciones estresantes de esta, no hay que mirarlas fijamente apenas suceden, porque todo eso perturba la mente. La perturba porque el humo, la niebla, esa espesa nube que cubre los ojos no deja ver las cosas en paz, tranquilos, como realmente son.
Ya nos decían por ahí que "después de un tiempo te das cuenta..." y todo lo que sigue. Y si, pareciera que el ser humano está hecho para darse cuenta de las cosas después de que pasan. Supongo que es una condición necesaria para ser un mortal y no morir en el intento.
Personalmente, me encuentro en un momento increíblemente especial de mi vida. Inventando cosas nuevas, planeando cosas nuevas, soñando cosas nuevas y también, como todo, creándome problemas nuevos. Pero problemas que van a traer soluciones hermosas y nuevas, problemas que no van a molestarme.
Problemas que van a llenarme los ojos, la mente y el alma de cosas increíbles. Si vos me preguntas si yo creo en el destino, hoy voy a responderte que si. La vida es una rueda, un boomerang, un karma, un reciclado, una Troya. Es necesario hacerse polvo para renacer. Todos nos hacemos polvo, sólo que algunos no logran darse cuenta y otros logran hacerlo más de lo debido. Pero ya no importa, porque tuviste la oportunidad, te diste la oportunidad y lo hiciste, la oportunidad de renacer, de ser alguien nuevo, de mirar hacia atrás y darte cuenta que nada lo que pasó fue en vano y que hoy sos quien sos por todo lo que te paso (¿Acaso queda alguna duda de que somos lo que somos por las cosas que nos pasaron y no por qué se nos da la gana?).
A mi derecha, a mi izquierda, atrás y adelante tengo una gremio de personas increíbles dispuesta a ayudarme pero ojo, también estarán los que quieran hundirme. Y es que no se puede ser bueno para todo el mundo. Qué le vas a hacer... la vida es así!
Una de cal y otra de arena. Y así, despacito, tenés tu propio hogar.
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