Las obsesiones son superpoblaciones instaladas en los cerebros de taaantos humanos. Super población de amor, de celos, de egoísmo, de idiotez. Super población de todo. Y es terrible, porque uno nunca sabe cuando esa obsesión te come todo lo que es tuyo (o lo que pensaste que era tuyo). Se come hasta tu huesos, hasta que caes. Caes que caíste, que te fuiste hasta abajo pero fuiste vos mismo el que te estuviste tirando. Y uno nunca termina de saber si ahí, en ese preciso momento en el que ves la profundidad del pozo en el que te metiste y del cual querés salir, si ese momento es el mejor o el peor. Porque después de todo, siempre se puede estar más abajo.
Estas obsesiones que te llevan constantemente hacía ESO, están minadas de una fé desmedida, inmortal, increíble. Y esa fe también te cala esos pocos huesos que la obsesión ya te fue comiendo. Y en fin, siempre está la fé, la esperanza de un haz de luz en eso que... está claramente muerto.
Y fue tu culpa. Tu obsesión, tu fé y el desborde de todo lo que fué.
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