En un momento traté de hacer matemáticas y si uno mas uno daba dos, no entendía muy bien que estaba pasando en realidad. Todo eso me parecía una gran verdad hasta que, bueno, me demostraste que uno mas uno no es dos… sino uno, pero nunca ninguno y muy pocas veces dos.
Otro dia, no vos, sino otra persona, me enseñó que andar con los ojos vendados no es lo mejor para alguien con un corazón. Ahi aprendí qué cruel verdad, pero verdad al fin, es el “ojos que no ven, corazón que no siente”.
Una mañana bien soleada o bien nublada, lloviendo o nevando, vino la libertad a buscarme,y me dijo que tenía un lindo viaje para mi. Dudando asi de todo lo que me ofrecía, no quise entenderlo, hasta que por fin me subí. Tampoco que es una montaña rusa, pero ahi me encontré con todo. Y ahi empezó. A mitad de viaje la soledad se bajó pero la libertad se quedó. Y acá estamos.
Seguimos viaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario